¿Dónde juegan las niñeces en Salta?

La realidad para muchas niñeces en nuestra provincia dista mucho del juego, el cuidado o la protección. En el interior profundo de Salta, allí donde no llega el agua potable, tampoco llega el Estado para garantizar los derechos de mujeres, disidencias y niñeces, especialmente en comunidades indígenas históricamente invisibilizadas.

-En Rivadavia Banda Norte, una niña fué apuñalada al intentar proteger a su madre de un ataque femicida. Actualmente, se encuentra internada en terapia intensiva.

-En la Comunidad Cañaveral Santa Victoria Este, una niña indígena de 9 años fué víctima de abuso sexual.

Estas violencias no son hechos aislados: son consecuencia directa de un modelo político que desmantela las políticas públicas, abandona los territorios más vulnerables y niega el enfoque de derechos y de género.

Apelamos a los tres poderes del Estado —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— a asumir con urgencia su responsabilidad indelegable de garantizar derechos, presencia territorial y políticas sostenidas.

A su vez, expresamos nuestra preocupación por las recientes declaraciones de UNICEF —organismo internacional con el mandato de velar por los derechos de la infancia—, que afirmó que “1,7 millones de niños salieron de la pobreza”.

Esa afirmación no refleja la realidad concreta que vivimos en nuestros territorios: donde miles de niñas, niños y adolescentes siguen creciendo sin salud, sin alimentos, sin educación, y sin protección contra las violencias.

En este contexto, el trabajo con varones y masculinidades es fundamental como estrategia de prevención de violencia de género.

No puede haber políticas eficaces si no se cuestiona la raíz patriarcal de la violencia, ni se promueve la construcción de masculinidades no violentas, cuidadoras y corresponsables.

Y en nuestra provincia, esto debe hacerse con perspectiva intercultural, reconociendo las voces, cosmovisiones y saberes de las comunidades indígenas.

Exigimos:

-Un Estado presente, eficiente y comprometido con los territorios.

-Políticas públicas con enfoque de género, interculturalidad y justicia social.

-Acceso real a salud, educación, justicia y protección integral para todas las niñeces.

-Programas sostenidos de prevención de las violencias con fuerte trabajo en masculinidades y vínculos no violentos.

-Fin del vaciamiento de las políticas de género, diversidad y niñez, tanto a nivel provincial como nacional.

Porque las niñeces no se protegen con discursos, se defienden con derechos y acciones reales.

Porque sin prevención, no hay justicia. Y sin justicia, no hay democracia.

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